Parashot veH'agim

Parashat Ki Tetse. Shabbat 9 Elul 5762 - 17/08/2002


Cortesia de Keren Kayemeth Le'Israem
Comentada por Rabino Abraham Orenstein ZL - Prof. Pinjas Pelí ZL - Rabino Moshé Tzvi Neria ZL

Parashat Ki Tetzé

El milagro de la unión

Rabino Abraham Orenstein ZL

Significado práctico

Los primeros versículos de la Parashá de esta semana representan de hecho la conclusión de todo un capítulo extenso, el relato de la guerra, cuyo inicio se sitúa en la Parashá anterior - Shoftim. Allí también el texto comienza con las siguientes palabras: "Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos" (Deuteronomio, 20:1). En este capítulo, aprendemos acerca de la guerra y sus reglas, sus tácticas y sus diferentes etapas. La primera etapa es: "Cuando salieres a la guerra", la segunda: "al aproximaros al combate" (Ibid, 2), la siguiente: "cuando sitiares a una ciudad" (Ibid, 19), y finalmente: "y tomares cautivos". Estos son los conceptos esenciales en el desarrollo de la guerra.

En este capítulo, aprendemos también acerca de la influencia psicológica durante la guerra. Escuchamos acerca de los preparativos: el blandir de las espadas, el cierre de las contraventanas, el golpeteo de los instrumentos de guerra - las diversas tácticas empleadas por las naciones del mundo para alarmar y confundir al enemigo desde un punto de vista psicológico. El pueblo de Israel fue advertido: "no temáis, no os apresuréis y no tembléis ante ellos" . Estas palabras escritas hace tres mil años, tienen un significado práctico también en nuestros días.
Los exégetas de la Torá se detienen en varios detalles de este capítulo. ¿Por qué está escrito "Cuando salieres" en singular y no "Cuando saliereis" en plural? Si bien en el lenguaje bíblico es común el empleo del singular al hablar a todo el pueblo; en este caso, el versículo prosigue en plural: "al aproximaros al combate, no temáis, no os apresuréis", por lo tanto, debería estar escrito: "Cuando saliereis". Nuestros sabios explican que Moshé vio en una visión cómo los hijos de Israel se asentaban en la tierra y aspiraban a llegar al "descanso y a la heredad'; mientras que las naciones del mundo no lograban aceptar la existencia del pueblo y hacían todo para perturbar su tranquilidad. En una situación de guerra, se crean enemigos cercanos y lejanos, visibles y ocultos, por lo tanto, "vuestros enemigos" aparece en plural, y no queda otra opción que comenzar el capítulo con "Cuando salieres a la guerra". Y cuando los enemigos son numerosos, poseen también armamento suministrado por pueblos "amantes de la paz" que están a favor de la paloma de la paz pero que portan en sus manos una espada de doble filo. Por otra parte, Moshé sabía que el Pueblo de Israel sería siempre un pueblo pequeño, escaso cuantitativamente, como él mismo lo dijo: "por cuanto sois los menos de todos los pueblos".
En una situación así, ¿cómo podremos luchar contra tales enemigos? La Torá además nos asegura: "y el Eterno, tu D's, los entregare en tus manos".

Moshé ve la base del milagro en nuestra unidad, en la comprensión mutua que reinará entre nosotros, si nos mantenemos todos unidos en una misma persona, en un solo corazón, nuestra actuación podrá ser exitosa. La expresión "Cuando salieres" no sólo señala la salida, sino que representa también la dirección y la guía. Cuando "salieres" en singular, para sugerir que la salida debe realizarse en forma unida y unificada, entonces "el Eterno, tu D's, los entregará en tus manos". La paz y la unión entre judíos es la voluntad de D's, y cuanto más unido y unificado esté el pueblo, la victoria y el éxito serán más seguros. Esto fue enseñado por el profeta de la redención, Isaías, el más distinguido profeta, quien habla poéticamente en nuestra Haftará acerca de los oleajes y las aguas de Noaj, el diluvio y las destrucciones que sobrevendrán al mundo; y concluye su profecía diciendo: "Porque las montañas se alejarán, y los collados serán removidos; pero Mi compasión no se alejará de ti, ni será removido Mi pacto de paz, dice el Señor que se compadece de ti" (Isaías, 54:10).

La distancia entre las generaciones

Por: Prof. Pinjas Pelí ZL

"Cuando un varón tuviere un hijo indócil y rebelde que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre" (Deuteronomio, 21:18).

Una cadena de reacciones

El problema parece ser conocido: la ruptura entre padres e hijos. La Torá lo dice con palabras simples: "Cuando un varón tuviere un hijo indócil y rebelde, que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre, y que aunque lo castigan no los escucha?" (Deuteronomio, 21:18). Las Escrituras no definen en forma exacta de qué modo el hijo no obedecerá. No señalan si el hijo expresa su falta de obediencia manifestando por las calles, si es visto en mala compañía, si utiliza drogas, o si tan sólo no toma la responsabilidad por su propia vida. La Torá tampoco precisa qué argumentos utiliza dicho "hijo indócil y rebelde" para explicar por qué razón no acata a sus padres. Podemos suponer que ese hijo obstinado y rebelde no está simplemente cruzado de brazos. La juventud suele ser vehemente, y quizás también este hijo rebelde tenga lo qué decir para justificar su actitud negativa respecto al mundo de sus padres, su propio motivo para negarse a aceptar la voluntad y la forma de vida de ellos. Previo al "hijo indócil y rebelde", aparece en la Torá el caso del hombre que tiene "dos mujeres", una amada y otra aborrecida "y le parieren hijos" (Deuteronomio, 21:14). Y antes de este tema, se describe al soldado que durante la guerra toma cautivos, y entre ellos a "una mujer hermosa de aspecto", a quien desea y quiere tomarla como mujer. Algunos de los antiguos exégetas bíblicos vieron en esta serie de casos una cadena de reacciones socio-psicológicas.
Cuando la pasión empuja al hombre a casarse con una mujer que no es para él, el resultado es una familia malsana, en la cual el amor y el odio están mezclados. Esta familia, en la cual no reina el verdadero amor, está destinada a producir a un "hijo indócil y rebelde".

El remedio que propone la Torá para el problema de la distancia entre las generaciones es drástico. Los padres deben inculpar a su hijo frente a los ancianos de la ciudad: "Este hijo nuestro es indócil y rebelde, y no escucha nuestra voz; es voraz y bebedor" (Deuteronomio, 21:20). E inmediatamente después de esta acusación, el hijo recibirá su castigo: "Entonces lo apedrearán todos los varones de su ciudad con piedras , y morirá; y así extirparás el mal de en medio de ti: todo Israel escuchará y temerá" (Deuteronomio, 21:20-21).
Esta solución extrema al problema del "hijo indócil y rebelde" parece improbable incluso a los ojos de los sabios de la Mishná y del Talmud. De este modo, Rabí Shimón, personaje del siglo II, dice categóricamente: "un hijo indócil y rebelde no ha habido ni habrá" (Sanedrín, 71a).

Nosotros somos culpables

Nuestros sabios no quisieron aceptar la concepción que el hijo es el único responsable de la situación a la que ha llegado. Una generación indócil y rebelde es sin duda el producto de la sociedad en la cual ha crecido y ha sido educado. Por lo tanto, al analizar e interpretar cada una de las palabras de los versículos que tratan de esta cuestión, nuestros exégetas determinaron una serie de limitaciones respecto a cuándo y cómo pueden los padres acusar a su hijo en público y exigir que sea castigado.

Rabí Iehudá dice: "Si su madre no fuese merecedora de su padre, no se hubiera transformado en hijo indócil y rebelde. Si uno de ellos fuera manco, o mudo, o ciego, o sordo - no se hubiera transformado en hijo indócil y rebelde, como está escrito: "lo tomarán su padre y su madre" - y no son mancos; "lo sacarán" - y no son rencos; "y dirán" - y no son mudos; etc." (Mishná, Sanedrín, Capítulo 8, Mishná 4). Y en el Talmud de Babilonia la lista de limitaciones para poder inculpar a un hijo indócil y rebelde es aún mayor: "Si su madre no fuera igual a su padre en la voz, en el aspecto y en la altura - no se transformaría en hijo indócil y rebelde" (Sanedrín, 71a). Todas estas limitaciones, hacen que la ejecución del hijo indócil y rebelde sea imposible en situación o condición alguna. Sin embargo, el caso presentado en la Torá nos sirve de advertencia.
No hay que culpar a un hijo indócil y rebelde si sus padres son "mancos" - es decir se comportan como impotentes, y no mueven undedo para cambiar el entorno en el cual creció su hijo y corregir sus defectos. No hay que culpar a un hijo si sus padres son "rengos" - es decir, nunca pueden ir hacia sus hijos y renunciar a parte de sus placeres y salidas para evitar resultados que posteriormente lamentarán. No hay que culpar a un hijo si sus padres son "mudos" o "ciegos" - si cierran los ojos o prefieren ignorar y no decir nada frente a los problemas que enfrenta el joven, o si no son capaces de elevar sus voces para cambiar la situación cuando aún es posible hacerlo. Por último, de ninguna manera hay que acusar al hijo que se enredó en problemas, si sus padres eran "sordos", es decir, no pudieron o no quisieron escuchar su voz e ignoraron su llamado de ayuda cuando necesitó más amor, más comprensión y más consideración.
Es posible culpar y castigar al hijo indócil si reina la comprensión y la armonía entre su padre y su madre, "en la voz, en el aspecto y en la altura". Es decir, cuando los padres no le hablan al niño en dos voces diferentes, cuando tienen una concepción del mundo y valores comunes, cuando educan a su hijo a no rendirse ante la sociedad y a no ser esclavos de la comodidad y el egoísmo.

"No se ablande vuestro corazón"

Rabino Moshé Tzvi Neria ZL

"Será pues, que al aproximaros al combate, se acercará el sacerdote y hablará al pueblo. Él les dirá: Oye Israel, vosotros os aproximáis hoy a combatir contra vuestros enemigos" (Deuteronomio, 20:3).

El Eterno, vuestro D's, es quien anda con vosotros

Aprendemos en el Tratado de Sotá (42a): "El ungido para la guerra hablará al pueblo en la lengua sagrada, como está escrito: 'Será pues, que al aproximaros al combate, se acercará el sacerdote y hablará al pueblo. Él les dirá: 'Oye Israel, vosotros os aproximáis hoy a combatir contra vuestros enemigos' ?" - D's es quien acompaña a los ejércitos de Israel en la guerra y en la salvación. '¡Oye Israel!' (Shemá Israel) - 'Rabí Iojanán en nombre de Rabí Shimón Bar Iojai dijo: 'D's le dijo a Israel: 'Aunque no tengáis mérito alguno salvo la lectura del Shemá Israel de la oración de la mañana y de la tarde - no seréis entregados en sus manos'. Después vienen las palabras enérgicas: "No se ablande vuestro corazón, no temáis; no os apresuréis y no tembléis ante ellos" : 'No se ablande vuestro corazón' - ante los relinchos de los caballos y el blandir de las espadas; 'no temáis' - ante el golpe de los escudos y la multitud de tropas; 'no os apresuréis' - ante el ruido de las trompetas; 'y no tembléis ante ellos' - ante los gritos". Es decir, frente a las diversas formas que emplean los ejércitos de las naciones del mundo para asustar al pueblo, estas palabras de calma buscan tranquilizar, fortalecer y animar.

Y principalmente el estímulo: "que el Eterno, vuestro D's, es quien anda con vosotros - Ellos vienen con la victoria de seres humanos, pero vosotros venís con la de D's. Los filisteos vinieron con la victoria de Goliat, ¿cuál fue su fin? Finalmente pereció por la espada. En Ai-Amón vinieron con la victoria de Shovej (el héroe nacional de ellos), ¿cuál fue su fin? Finalmente pereció por la espada y perecieron con él. Y vosotros no sois como ellos, porque 'el Eterno, vuestro D's, es quien anda con vosotros para combatir por vosotros, etc.' es el campamento del arca' - D's de los ejércitos, el Eterno de Israel, es quien lucha por nosotros, es 'quien anda con nosotros' para salvarnos en todos nuestros combates, porque nuestra guerra es la suya y nuestra victoria también".

El Cohen - "ungido para la guerra"

Hay casos en los cuales la guardia del Templo se extiende mucho más allá de los portones del santuario. Para realizar esta guardia como corresponde, es necesario luchar contra adversarios y enemigos, profanos y abominables, en algún lugar en las montañas, con el ímpetu de la espada y la lanza, y con el vigor de la guerra. Los Cohanim no sólo son responsables del culto divino en el Santuario, sino que también tienen una función especial: el sacerdote es ungido para la guerra. A diferencia del dictamen permanente a la familia del sacerdocio que "D's es su heredad"; cuando tiene lugar una guerra, se enrola a un sacerdote reputado, quien es ungido con el óleo sagrado y sale al combate para fortalecer el corazón de los luchadores, "con sus palabras que alentarán a los hombres en la guerra y los incitarán a arriesgar sus vidas con la ayuda de D's" (Maimónides, Sefer Hajinuj, Precepto 526) Para hacer escuchar estas palabras sagradas, debía salir al frente un Cohen especial, ungido con el aceite sagrado, investido con un título especial : "ungido para la guerra" - para que sus palabras tuviesen importancia y peso. Y así dice el autor del Sefer Hajinuj: "Es sabido que durante la guerra los combatientes necesitan que los animen, y dado que escuchan más a una persona cuando es ilustre - la Torá ordenó que los Cohanim sean responsables de alentar con buenas palabras, puesto que son la elite del pueblo" (Ibid, precepto 191).
Según Maimónides en el Sefer Hamitzvot - y también lo indica en el Sefer Hajinuj - además de lo explicado en la Torá, la función del sacerdote "ungido para la guerra" es "agregar a esto palabras que estimulen al pueblo a la guerra y lo lleven a arriesgar su vida para ayudar a la religión de D's y preservarla, y vengarse de los tontos que perjudican la justicia (las leyes) de las naciones." (Maimónides, Sefer Hamitzvot, (Asin 40,?).
Con este fin era elegido un sacerdote estimado, que su sola personalidad irradiaba luz de seguridad y fe para que sus palabras tuviesen fuerza de persuasión y reconfortasen al espíritu de los combatientes, les dieran coraje y fuerza.
La adición de las palabras del sacerdote - explícitas en la Mishná - representa un enfoque judío original de la lucha, la guerra, y por consiguiente de la victoria: "vosotros venís con la victoria de D's" - este pueblo lucha no sólo por su existencia natural, por la seguridad de su vida y de sus hijos, por las fuentes de su economía, sino además por la prosecución de la gran maravilla histórica, la existencia sobrenatural del pueblo de D's, otra revelación de la Gloria de Israel, su Gloria y la Gloria del D's de Israel: "La diestra del Señor es excelsa, la diestra del Señor hace prodigios" (Salmos 118:16).

 

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