Testimonio, por David Galante

Hoy estamos reunidos en este templo Chalom para conmemorar el 51e aniversario del Holocausto de los judios de Rodis, Cos y Salonica.

Y yo, David Galante, como sobreviviente de Auschwitz, me presento para testimoniar sobe lo mas tenebroso y horripilante de la historia de la humanidad, durante la época del nazismo.

Es una responsabilidad y un compromiso tremendo que debo cumplir. Viviamos en la isla de Rodis, conocida como la isla de las Rosas, una comunidad de aprowimadamente 1800 judios donde todos conservabamos nuestras costumbres y tradiciones. Formabamos parte de la juderia espanola, descendientes de aquellos que fueron expulsados en la época de la Inquisicion y que se dispersaron por todo el Mediterraneo : unos a las Islas de Rodas y Cos en el Dodecaneso, y otros a Turquia, los Balcanes, etc...

Mi familia estaba compuesta por mi padre, Abraham Galante, mi madre, Rebeca Israel, tres hermanas : Rosa, Juana y Matilde, un hermano : Moshé y yo. Amén de un hermano, Hiskia, que vivia en la Argentina y un a hermana Sara, en Sud Africa.

Desde 1912, la isla estaba gobernada por Italia. La conviviencia entre las distintas colectividades : turcos, griegos, judios e italianos, era normal. Hasta que empezo la segunda guerra mundial. En esos momentos comenzamos a tener ciertas discriminaciones por parte de los fascistas. Asi estuvimos viviendo hasta el ano 1943, fecha en que el gobierno italiano firmo un armisticio con los aliados. Como consecuencia los alemanes ocuparon la isla. Permanecimos en ella conviviendo con la ocupacion alemana hasta julio de 1944, momento en que llega a Rodis la famosa comision Rosemberg, encargada de ejecutar la asi llamada solucion final. Ordenaron que todos los judios debiamos reunirnos con las joyas, dinero y bienes en un edificio de la aviacion. En cuanto entramos a dicho edificio no pudimos salir mas.

Al dia siguiente nos llevaron al puerto y nos embarcaron en cuatro barcos de ganado, trasladandonos hacia el puerto de Pireo. Dejo constancia que durante la travesia, que fue de cuatro dias, no aparecio mingun buque de guerra aliado, a pesar que a Rodas no podia entrar o salir nungun barco italiano o aleman debido al bloqueo naval inglès. Y sin embargo a nosotros nos transladaron sin ningun inconveniente. Los aliados, pudiendo habernos salvado, no lo hicieron.

En Pireo nos embarcaron en unos vagones herméticamente cerrados como para transportar animales. Durante ese viaje, que duro aproximadamente doce o trece dias, se pasaron grandes penurias, hubo muertos por asficia, desesperacion, hambruna y sed. Este fue el comienzo de nuestra tragedia.

En esos momentos no teniamos idea hacia donde nos dirigiamos. Por supuesto, nadie conocia la existencia de los campos de exterminio. La mayoria pensabamos que nos dirigiamos a campos de trabajo.

A la llegada a Auschwitz, que solo su nombre evoca todo lo que hay de horrible en el mundo : camaras de gas, hornos crematorios y matanzas indiscriminadas..., se hacia visible una larga extension de varias hileras de alambrada espinosa que, después nos enteramos, estaban electrificadas. Nos separaron en dos filas, una de mujeres y otra de hombres, y nos hicierons la primera seleccion : unos para la izquierda y otros para la derecha. La izquierda significaba las camaras de gas y crematorios, y la derecha para los trabajos forzados. En ese momento yo tenia 18 anos y fuerte y sano. Me correspondio la fila de la derecha.

Aproximadamente 1.000 personas fueron elegidas de inmediato para las camaras de gas y los otros 800, repartidos en distintos campos, para trabajar duramente, reduciendonos al estado de bestias; cosa que consiguieron. Nos mantenian alimentados con una rebanada de pan y un jarra de caldo sucio por dia. Asi llegué a 38 kg de peso a la liberacion. Pasé por horribles circunstancias al borde de la muerte, ya que cada dia que pasaba era un dia mas de vida, porque la muerte la sentiamos todos los dias encima de nosotros.

En este infierno, y a pesar de haber sido testigo de esta degradacion humana, quiero rescatar sin embargo algunos hechos que me hicieron sentir que todavia era una persona. Un dia, por llegar tarde del trabajo al control fui trompeado en la boca por el guardia nazi, que ademas de romperme los dientes me dejo desmayado en la nieve. Un companero frances, con quien me relacionaba por razones de idioma, me saco de la situacion llevandome a la barraca como pudo, evitandome asi morir congelado. Era muy importante tener comunicacion con personas con las que pudieramos entendernos a través de la misma lengua, proque de no ser asi, la soledad nos envolvia hasta abandonarnos y entregarnos a la muerte.

En otra oportunidad, me enviaron a llevar unos carros con cascotes a la zona de los crematorios junto a otros companeros. Un judio griego de Salonica que trabajaba en ese lugar, me advirtio que tratara por todos los medios de no volver mas alli, ya que los asignados a ese sector terminaban irremediablemente asesinados por los nazis, cosa que después descubri que era estrictamente cierta.

Tambien recuerdo el episodio que fue determinante para que salvara mi vida. Cuando los alemanes evacuaban el campo ante la proximidad de las tropas rusas, yo me encontraba internado en la enfermeria con los pies quemados. En ese momento tenia que decidir entre dos opciones : incorporarme a la que después se llamo la marcha de la muerte, o permanecer en la enfermeria desahuciado y abandonado a mi suerte. Mi primera decision fue incorporarme a la columna. Afortunadamente un médico judio frances me convencio de que ir a la marcha significaba ir a una muerte segura. Decidi finalmente permanecer en la enfermeria, donde sobrevivi hasta la llegada de las tropas rusas, el 27 de enero de 1945.

Fueron ocho dias terribles por la falta total de alimentos y el crudo frio del invierno polaco. Todos los métodos disponibles fueron utilizados para conseguir comida y abrigo. Muy pocos pudimos sobrevivir, ya que la mayoria que quedamos en el campo estabamos desahuciados. Recuerdo el llanto y vomitos de algunos soldados y oficiales rusos, hombres y mujeres, ante el espectaculo indescriptible que tenian ante sus ojors : montanas de cadaveres y sobrevivientes en estado infrahumano. Fuimos cuidadosamente alimentados y bien tratados por los rusos durante treinta dias en los cuales aumenté 20 kg de peso.

Ya que la guerra no habia terminado aun, nos llevaron al frente de batalla como soldados aliados de los rusos. Terminada la guerra busqué la manera de acercarme hacia mi lugar de origen hasta que, después de dos meses de deambular por toda Europa, pude llegar a Rodis. Fue un impacto terrible, en el término de un ano todo habia cambiado. Casi todos mis amigos y familiares ya no estaban mas y la juderia estaba parcialmente destruida. Uno familia judia, que pudo salvarse por tener nacionalidad y documentacion turca, me recibio y cobijo en su casa por unos meses. Con el transcurrir de los dias, me entere a traves de la radio, donde transmitian los nombres de los sobrevivientes, que mi hermano Moshé se habia salvado y estaba en Roma. Del resto de mi familia nunca supe nada mas. A partir de ese momento mi unico deseo fue reencontrarme con mi hermano, cosa que recien pude lograr despues de un ano. Imaginen todo lo que pudimos sentir en ese encuentro. Durante un ano vivimos juntos en Rome sufriendo las penurias de la postguerra, hasta que decidimos emigrar a America y alejarnos cuanto antes de Europa. Fuimos a Argentina porque teniamos un hermano radicado en Buenos Aires desde hacia unos anos, que nos tramito el viaje y nos recibio carinosamente junto a su esposa. A partir de ese momento se convirtieron en los padres que habiamos perdido.

Poco a poco me fui reintegrando a la normalidad, tuve amigos, participé de actividades sionistas y me integré a la comunidad Chalom, donde conoci a mi esposa Raquel, que me acompana hasta ahora y con quien tuvimos dos hijos, Sandra y Ezequiel. El hizo alia en Israel, formo familia y nos dio dos hermosos nietos.

Siento que el destino me eligio para poder testimoniar este horroroso y cruel pasado. No existen palabras que puedan reflejar ese horror. Quizas las fotografias o el material filmico que ha quedado registrado puedan acercarnos a la realidad. Fue terrible.

De los 1800 judios deportados de Rodis, sobrevivimos no mas de un total de 120, y la mayoria con enfermedades a cuestas. De Auschwiz - Birkenau solo yo.

Durante muchos anos senti miedos, culpa por haberme salvado y mi familia no, angustia por esos tremendos recuerdos, y tambien sentia verguenza de contar lo que habia vivido. Sin embargo, siento un profundo necesidad de transmitir a las futuras generaciones una experiencia que nunca mas debera repetirse.

Buenos Aires, 22 de agosto de 1995.

 

                                                                                        David Galante

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