Provistos de antorchas emprendieron la exploracion. Los amigos de Yehuda Halevi se sintieron atraidos por el fulgor de las paredes. Al darse cuenta de que eran piedras preciosas se de tu uceron para cogerlas y se llenaron las talegas y asi se perdieron. Su unica salvacion era guiarse por la luzluz que provenia del exterior de la cueva. Se dan la vuelta, retroceden, salen y comprueban que no han encontrado La Fuente.
Yehuda Halevi, en cambio, continuo avanzando solo y acabo saliendo de la gruta por el lado bueno. En medio de una pradera habia una fuente que vertia agua en una alberca. El ruido del agua al caer era encantador y ésta era de una maravillosa transparencia. Jehuda Halevi encontro un cantaro en la orilla del estanque y lo lleno de agua hasta los bordes. En el momento en que iba a llevarselo a la boca, aparecio un anciano judio y le agarro el brazo, diciendole
- No bebas, Yehuda, no bebas !
- Por que ? No es esta el agua de nunca morir ?
- En verdad vuelve a uno inmortal, pero no debes beberla.
- Pero? Por que ?
- Yo la bebi, poeta, hace siglos. Y no he muerto, aun.
- Y bien ?
Entonces, es verdad que quien la bebe tiene la vida eterna.
-Si, es cierto. Pero yo querria no haberla bebido.
-Y eso, por que ?
- Porque he visto morir a tantos de los que iba queriendo y me querian : padres, hermanos, mujeres, hijos; me pesan mucho sus muertes, las llevo conmigo siempre. Para qu, quiero, pues, tanta eternidad si ya nadie me reconoce ?
Yehuda Halevi comprendio la tristeza del anciano y tiro el agua del cantaro, pero alli donde cayo el chorro habia una minuscula semilla, de ella nacio un hermoso arbol, longevo y poderoso, una "encina", que, aun hoy, siglos mas tarde, permanece en pié cobijando bajo su copa a los nietos y biznietos deYehuda Halevi, que a su sombra escuchan una y otra vez esta historia de labios del anciano rabi.